Para mí, reparar antes que tirar no es una moda ni algo nuevo. Es lo que los zapateros llevamos haciendo toda la vida: cuidar lo que tenemos, arreglar lo que todavía puede funcionar y conseguir que dure un poco más.
Hay dos frases que escucho bastante en el taller:
“Marius, esto ya no tendrá arreglo…”
Y mi favorita:
“Antes de tirarlo, he preferido traértelo.”
Pues haces bien. 😉
Porque después de muchos años como zapatero he aprendido una cosa: hay zapatos que están acabados… y otros muchos que simplemente están gastados.
Y no es lo mismo.
Y este mes de octubre, aprovechando que el día 25 celebramos San Crispín, patrón de los zapateros, quiero hablar precisamente de eso: de reparar, de cuidar y de un oficio que sigue teniendo mucho que decir.
Cuando algo se rompe, no siempre hay que sustituirlo
Una suela se gasta.
Un tacón también.
Una costura puede abrirse y una cremallera puede dejar de funcionar.
Y si hablamos de zapatillas de trail o botas de montaña, después de muchos kilómetros es normal que empiecen a enseñar las heridas de guerra. 😜
Pero que una parte del calzado esté desgastada no significa necesariamente que todo el conjunto haya llegado al final de su vida.
Ahí es donde entra nuestro trabajo.
Antes de comprar otro par, deja que un zapatero vea el que ya tienes.
A veces la respuesta será:
“Sí, esto tiene arreglo.”
Y otras veces te diré que no merece la pena.
Las dos respuestas forman parte de mi oficio.
Paso 1: Primero lo miro. Después hablamos
Antes de empezar cualquier reparación de calzado, hay que valorar qué tenemos delante.
✔ Estado general del calzado
✔ Suelas y desgaste
✔ Costuras y uniones
✔ Materiales
✔ Tipo de reparación necesaria
Y, sobre todo, una pregunta:
¿Merece la pena repararlo?
Yo no soy partidario de arreglar por arreglar.
Si creo que vas a gastar dinero en una reparación que no va a darte un buen resultado, te lo voy a decir.
Y si veo que ese par todavía puede dar mucha guerra, entonces sí:
nos ponemos manos a la obra.
Paso 2: Aquí empiezan las manos, el oficio y la experiencia
Una reparación bien hecha no consiste simplemente en quitar una pieza y poner otra.
Hay mucho trabajo que después no se ve.
Retirar materiales antiguos, limpiar, lijar, preparar correctamente las superficies, escoger el adhesivo adecuado, respetar tiempos, temperaturas, prensado…
Y, por supuesto, saber qué hacer en cada momento.
Las máquinas me ayudan muchísimo.
Pero hay cosas que la máquina no hace.
No toca un material y sabe cómo está.
No mira el desgaste y decide hasta dónde trabajar.
No lleva años viendo qué reparaciones funcionan y cuáles no.
Eso lo hacen las manos.
Y detrás de esas manos están los años de oficio.
Paso 3: Un zapatero también tiene que seguir aprendiendo
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Aquí hay otra cosa que para mí es importante.
Llevar muchos años de zapatero no significa que puedas dejar de aprender.
El calzado ha cambiado muchísimo.
Hoy llegan al taller zapatillas de trail, trekking, running, ciclismo, botas técnicas y materiales que poco tienen que ver con los zapatos que reparábamos hace años.
Por eso sigo haciendo cursos y formándome.
Y por eso trabajo con materiales de primera calidad y marcas especializadas como Vibram.
Porque si vosotros confiáis en mí para reparar unas zapatillas con las que después vais a volver a correr por el monte, yo tengo que confiar en los materiales y procesos con los que trabajo.
La experiencia es importante.
Pero la experiencia sin seguir aprendiendo se queda vieja.
Reparar antes que tirar: ¿por qué merece la pena?
Podría hablaros de sostenibilidad, consumo responsable y muchas cosas más.
Pero os lo voy a explicar como zapatero. 😜
Si tienes unos buenos zapatos, estás cómodo con ellos y lo que se ha gastado tiene solución…
¿por qué vas a tirarlos?
Reparar puede permitirte:
✔ Alargar la vida de un buen calzado
✔ Conservar un par que ya está adaptado a tu pie
✔ Evitar sustituir todo el zapato cuando solo ha fallado una parte
✔ Seguir utilizando unas botas o zapatillas que sabes que funcionan
No se trata de reparar absolutamente todo.
Se trata de no tirar antes de tiempo lo que todavía puede seguir haciendo su trabajo.
Menos usar y tirar.
Más usar, cuidar y reparar.
25 de octubre: San Crispín y el oficio de zapatero
Y si hay un buen momento para reivindicar todo esto, es octubre.
El 25 de octubre celebramos San Crispín, tradicionalmente patrón de los zapateros.
Y sí, me vais a permitir que ese día barra un poquito para casa. 😉
Porque este oficio tiene muchos años detrás.
Han cambiado las herramientas, los materiales, los adhesivos y el tipo de calzado que entra por la puerta.
Pero hay algo que no ha cambiado demasiado:
alguien llega con algo roto y nosotros intentamos conseguir que vuelva a funcionar.
Puede parecer poca cosa.
Después de tantos años haciendo esto, a mí me sigue pareciendo un oficio del que estar orgulloso.
Reparación de calzado en Valencia: antes de tirar, tráemelo
En Reparación de Calzado Marius llevo años viendo entrar por la puerta zapatos y zapatillas que sus propietarios daban prácticamente por perdidos.
Algunos salen preparados para unos cuantos años más.
Otros, para muchos kilómetros.
Y alguno… bueno, alguno viene a que le demos la extremaunción. 😂
No todo tiene arreglo y tampoco todo merece ser reparado.
Pero creo que merece la pena preguntar antes de tirar.
Si estás en Valencia, tráeme tu calzado al taller y lo vemos.
Y si estás fuera, puedes enviarme unas fotos para hacer una primera valoración y, si la reparación es viable, trabajamos con calzado de toda España mediante envío.
Porque al final mi trabajo se puede resumir bastante fácilmente:
Tú úsalo. Tú disfrútalo. Y cuando se desgaste, antes de tirarlo, tráemelo.
A ver qué podemos hacer. 😉

